Ayer fue un día a contramano. Uno mas de otros que me vienen tocando desde... ¿siempre? (huy... que feo suena eso)
Se que estoy particularmente mas sensibilizada este último tiempo, pero eso no hace que se minimicen las broncas que, sumado a la falta de recursos para superar el mes hasta el próximo cobro, la falta de descanso, la falta de apoyo emocional, la falta de.... bueno.... la falta.... todo se hace mas cuesta arriba.
Igual como soy muy terca, le sigo poniendo ganas. A veces no se ni pa´que.... pero al menos que sirva para que el día de mañana tenga un lindo epitafio, si es que alguien tiene la delicadeza de escribirlo.
Mi realidad indica que si no tomo decisiones y las llevo a adelante, la vida va a terminar revolcándome por el piso, motivo por el cual decidí intentar organizarme en el medio de mi caos.
Por tal motivo resolví que ya es hora de hacer una consulta a un abogado y poder determinar para donde demonios disparar o a quien demonios disparar (que es casi lo mismo)
Como primer paso marche a hacer la exposición civil de abandono de hogar que yo venía demorando porque me hacía sentir mala persona el solo pensarlo.
Aquellos que han pasado por una separación saben que no siempre se hace lo que se quiere. En general uno está tan dolido, decepcionado, preocupado, emocionalmente desequilibrado que termina haciendo lo que puede y así las cosas no siempre salen bien en la primera intención. A menos que uno sea un privilegiado de esos que las cosas le salen redonditas y no cuadraditas como a mi.
Mi odisea comenzó a las 7:20 de la maña inmediatamente después de haber subido a mi hija al micro escolar. Marche hacia la dirección proporcionada por una teniente de policía que gentilmente me informó el viernes anterior que no era en la comisaria donde se recibía la denuncia sino en el registro civil de la zona.
Pensé que tenía lógica. Lo que se hace en el registro allí también de deshace, pero para mi sorpresa ni la señorita de la entrada, ni la señora de informes tenían la mas pálida idea de qué les estaba hablando. Pregunté a varios más y ya de última, la desquiciada que da turnos para casamientos me dijo gritando "vaya al juzgado de paz", mientras se agarraba de los pelos y revoleaba cosas. Ni gracias dí. Pensé que era mejor huir antes de que algo me pegue en la cabeza aunque realmente me hizo sentir un poco mejor darme cuenta que no solo yo estoy tan loca. Por suerte mi lugar de destino quedaba cerca, lo que me alegró bastante considerando la baja temperatura del día.
Un pucho y tres cuadras después estaba ingresando al juzgado donde dos señoritas muy monas me dicen que no es ahí tampoco donde reciben la denuncia. Que debo ir a la comisaría de la mujer. Que me tome el tren, que dicho sea de paso es el mas caro de al ciudad, y en la primera estación baje y camine que por ahí nomas está la oficina.
Gracias a Dios tengo GSP en el celular y gracias a Dios quiso funcionar, lo que me permitió comprobar que era mejor ahorrarse el dinero del pasaje y caminar unas 15 cuadras. Allí marche y en el camino consumí dos puchos mas mientras pensaba que debía dejar el vicio (o cambiarlo por otro tal vez) porque el bolsillo y la salud no están para tanto humo. De todas formas concluí que no era el día para eso.
Siempre pensé que mi destino es un poco caprichoso y cada día lo confirmo un poco más. Lo que se puede hacer en dos veces yo lo hago en 20, para ir de A a B yo paso por C D E F G H I J K L M.... Y para confirmación de mi regla personal al Sr. Destino se le ocurrió que mejor era que yo caminara 5 cuadras mas y por la zona de villa y no una y media por el shopping.
Llegué a la intersección de las calles que me proporcionaron y mire a mi alrededor. Nada. Ni noticias de la comisaría de la mujer. Quedé un rato parada en la bocacalle. No pasaba ni un auto, pero igual me recibí una regia puteada de una señora que con perrito en mano consideró que yo estaba en infracción y se acordó hasta de mi tátara abuela. Estaba por responder cuando divise el cartel detrás de ella y que, como era obvio, era mas grande que un elefante. No hay mas ciego que el que no quiere ver diría mi mamá. Toqué timbre, me abrieron y allí todo fue tranquilo. Me recibieron cordialmente y con mucho respeto. Respondí a todas las preguntas que permitieran a la empleada completar el formulario sin que ni un pelo de la cabeza se me moviera, en el mismo tono de voz y sin siquiera pestañear mas de lo acostumbrado. Quince minutos después guardé mi papeleo, di las gracias, saludé y salí.
El nudo instalado en mi garganta, porque no soy de piedra, y haber tomado conciencia que llevar 23 años casada no son moco de pavo, hizo que se me aguaran los ojos y se me empezaran a caer los mocos. Busque un pañuelo descartable y lo único que encontré fue medio pañuelo y usado. En el momento de limpiarme igual con eso, mi aro de nariz salió volando por el aire. Es increíble como una nimiedad a veces provoca una ecatombe. Empecé a llorar desconsoladamente. Desbordada y sin importarme donde me encontraba. Nada detenía mis lágrimas. Se me escapaba la vida por los ojos. Y despotricaba por el aro. Ese arito se había convertido en el centro de mi mundo. Encontrarlo era imprescindible para mi existencia. Soy una maestra del camuflaje del dolor, de eso no hay duda. Hubiera seguido allí durante horas si no fuera porque otra nimiedad me devolvió a la realidad. El conductor de un camión detenido enfrente durante la descarga de mercadería me grito "No llorés mamita, vení que yo te doy alegría" mientras se agarraba la entrepierna con la mano y saca la lengua cual vaca pidiendo comida.
Yo a esta altura de mi vida creo que llevo un dispositivo en la cabeza que detona mi ira y mi verborragia obscena ante determinados estímulos. Éste, casualmente, era uno de ellos. Descargue yo también toda mi "mercadería" dejando boquiabierto al puto camionero que no podía creer que yo fuera capaz de semejantes barbaridades verbales y gesticulares.
Acto seguido me acomodé ropa, bolso al hombro y me fui con la frente alta como la diosa que soy (cuando mi autoestima me lo permite). Después de eso tome el colectivo para ir a mi oficina, no sin antes haber caminado otras 7 cuadras. Porque las paradas al parecer estaban tan bien camufladas que me costo localizarlas.
Eran apenas las 10:30 de la mañana cuando fiche mi entrada. Ésto, fue solo el comienzo del día. De como terminó.... lo dejo para mañana.
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